8 de fev de 2006

Follas novas

“La mayor parte de los inmigrantes aprendió el castellano recién en la escuela. Si se observan los datos de la generación de los hijos al respecto, se evidencia claramente el cambio de lenguas. La lengua materna de los hijos en todos los casos es el castellano y ni siquiera son bilingües, sino que si tienen alguna competencia en gallego es una competencia pasiva por haberlo escuchado en conversaciones entre sus padres o en reuniones familiares. Ello significa que el gallego no se transmite a la segunda generación que ya ha crecido en Buenos Aires. Cabe concluir que la lengua gallega no tendrá mucho futuro en la comunidad gallega de Buenos Aires”.

O prognóstico de Eva Gugenberger no texto “Identidad, conflicto lingüístico y asimilación” non deixa moito lugar para a esperanza. E o malo non é o prognóstico senón o axustado que é á realidade. O galego vai morrer cedo na diáspora.

Non é pesimismo. É matemática pura: os emigrantes mais novos –os que chegaron á Arxentina con cinco ou seis anos- teñen agora uns cincuenta e, ainda que fosen moi lonxevos, a maioría non verá o amencer da segunda metade do século XXI. E con iles vanse a apagar os sons das suas palabras. E logo será o silencio.

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Pois así, coma unha fermosa muller desexada, é Galicia para

min. Ás veces nai, ás veces amante ardente, ela movilízame e é obxecto do meu amor.

Tiven a dicha de arrodea.lo seu talle e bica-la sua fronte.

Regaloume, xenerosa, o seu doce mel e os seus recendos

exquisitos. A mia ollada perdeuse nos seus vales e nos belos

azuis da ría...

Fun feliz.

Antonio José Francisco Rey – Amo a Galicia

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Antón é mestre e de cando en vez soña ou pensa en galego. No seu presente hai catro fillos que van dende os 15 ata os 3 anos. Na sua memoria ainda vive o seu avó Juan Antonio Rey Vara, a primeira persoa que lle falou en galego. Conta Antón: “El era de una aldea perteneciente a la parroquia de Torea, en el Ayuntamiento de Muros (A Coruña) y, cuando enviudó, vino a vivir con nosotros. Mi abuelo ha sido un ejemplo para mi. Honrado, dulce, trabajador, optimista, voluntarioso. Casi sin proponérselo, hizo que comenzara a amar Galicia”.

Segundo Antón, o seu avó foi que espertou iso que durmía nel dende o comenzo dos tempos. Ainda que o momento decisivo ten data: o ano 2000. “Estiven duas semanas na casa da aldea e confirmei que ese era o lugar dos meus soños”, di.

Pouco tempo despois, a Arxentina mallou nel coma en moitos outros. Houbo quen se foi. Houbo que bateu potas. E houbo quen o perdeu todo. Antón mercou lapis e follas. “Pensé que la única manera que me quedaba era escribiendo. Escribir era mi modo de acercarme a la amada Galicia y por eso lo hice en galego”, lembra.

Eses escritos, moitas veces nados no omnibus ou onde o atope unha idea, poden lerse nun libro. E como todolos libros, este ten unha história detrás das histórias: “Cuando regresé de mi viaje a Galicia, me dí cuenta que ya no era el mismo y que tenía que hacer algo para acercarme al mundo de mis antepasados. Por eso, comencé a formar parte de Fillos de Galicia, verdadero Centro Galego Mundial y también comencé a concebir la idea de escribir un libro: por un lado, un homenaje a los míos y, por otro, un testimonio para que mis hijos sepan muy bien de dónde vienen”.

O libro foi impreso por alguén da terra: “Me contacté con el editor Carlos Pereiro (también nieto de gallegos como yo) y pude darme el gusto de que saliera a la luz. Lo presenté en abril de 2003 en las instalaciones del Centro Galicia de Buenos Aires. Hasta hubo una banda de gaitas para la ocasión”, dí Antón. O libro –claro- chámase “Son galego”.


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Para Isabel el mar habría de ser siempre, un puente roto. Lo conoció un amanecer, cuando el campo era aún todo noche y la escarcha un destello de vidrio bajo la luz de las estrellas. Dolía el frío y la humedad pero su mano, amparada por el calor de la del abuelo, se dejaba llevar blandamente rumbo al puerto de Vigo. Resonaban las botas sobre las piedras y por mucho tiempo, no habrían de oir sino el resuello de sus respiraciones.

Cuando arribaron a Buenos Aires quedaron los tres, varados sobre el puente. Habían bajado todos los pasajeros pero la madre, aferrada a sus dos hijos, se negaba a descender. La opacidad del atardecer nublado quitaba toda belleza al paisaje. A través del barandal se veía una multitud gris e irrealmente inmóvil y hacia el otro lado, la boca del río color de león que iba a dar al océano. El muelle ceniciento, los edificios manchados, el olor estanco, los desperdicios, débiles las crestillas de las olas. Y el desamparo de los que llegan a un lugar impropio.

María Rosa Iglesias – El puente

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A ninguén sorprendeulle a noticia de que María Rosa Iglesias ganase un premio literario. Baixa e pequena, esta muller ten unha fortaleza sobrehumana e un marabilloso talento para escribir histórias que centos de galegos atopan nos seus correos cada semana. Sen embargo, a mellor das histórias é unha que no ten nada de ficción. Velaí: “Mi padre nos había prohibido a mi hermano y a mí hablar gallego, actitud que siempre sentí arbitraria y descalificadora. Perder mi idioma fue una mutilación. Cuando más grande quise volver a hablarlo, no me atreví porque me avergonzaba hacerlo mal. En un pequeño puerto brasileño junto al río Paraguay, me atreví a vencer el temor ya que, pensé para animarme, la vendedora de la tienda seguramente no repararía en mis errores. Me dije que una brasileña tendría la misma dificultad para entenderme hablándole en castellano o en gallego y yo tenía una oportunidad de probar mi "aptitud" para hablar gallego sin exponerme a la crítica. Tenía 42 años. Hice la compra (sábanas y toallas) sin dificultad y regresé muy contenta al micro donde esperaba mi hija de 16 años. Comencé a contarle qué cosas había comprado cuando ella me interrumpió atónita. Sin darme cuenta, había continuado hablando en gallego. Comprendí con inmensa alegría que había encontrado el tesoro de mi idioma guardado en el inconsciente. En la ocasión propicia, como un manantial soterrado, había comenzado a brotar”.

Pero antes de toda esa alegría, os tempos non foran tan bos: “No acepté la minusvalía a que me condenaba la sordera y desde que comencé la escuela competí de igual a igual con los oyentes por todos los espacios de la vida. Por otro lado había captado rápidamente la subvaloración de muchos argentinos de la cultura gallega. Todo esto determinó que mi galleguidad así como mi personalidad, se hayan construido como resistencia. Se construyó como resistencia a la descalificación, a la incomprensión y a las pérdidas”.

E vaia se se construyó. “El amor a Galicia me constituye, me brota por los poros. Yo no sería yo si no fuera gallega. Era imposible que mis hijos no mamaran esa cultura. Nacieron en el Centro Gallego, durante las tardes de invierno, les leía cuentos en gallego, el romancero, les hablaba de mi aldea y de España, mis hermanos los llevaban al Deportivo Español. Mi madre siempre habló una mezcla de castellano con gallego, cantaba maravillosamente y cocinaba algunos platos típicos”, di ela.

E como galega e emigrante que é, a terra non escapa dos seus escritos. “Siempre escribo sobre temas que refieren a mis preocupaciones, angustias o expectativas. Casi siempre Galicia está como trasfondo. Necesité elaborar una y otra vez, dar vueltas constantemente alrededor del trauma que significó la emigración, el desraizamiento padecido, y, aún en los relatos donde no aparece lo gallego, está la mirada de una gallega”.

María Rosa ten unha novela "La voz imperfecta" fai seis anos, pero sen editar ainda. “Por falta de tiempo para ocuparme, porque no encontré interesados, porque no tuve dinero para pagar yo misma la edición –explica ela e conta algo do tema-. Es una obra que afronta los dos temas cruciales de mi vida: la sordera y la emigración. Si bien la novela refleja la problemática que he afrontado, no es de ninguna manera autobiográfica. Es una ficción construida sobre algunas experiencias reales pero absolutamente ficción. Quienes la leyeron quedaron sorprendidos por la revelación del mundo de los que no oyen u oyen muy mal pero ninguna editorial la consideró lo bastante comercial”.

Ten outra novela comenzada, poemas e contos. Precisamente “El puente” foi o ganador do concurso relato breve "Bolboreta" da Consellería da Emigración cunha história “de una galleguita inmigrante. Soy yo y no soy yo. La historia es también ficcional pero las emociones descritas tienen que ver con mi mundo interno”, comparte María Rosa.

E ¿por qué escribir en castelán se pode facelo en galego? Ela o explica: “Escribo en gallego pero con menor capacidad expresiva que en castellano. La conciencia de estas limitaciones me ha impedido hasta ahora encarar una obra literaria en gallego ya que el lenguaje literario requiere de mayor destreza que el informativo. Tengo la ilusión de poder superar estas trabas en los próximos años. La sordera me dificulta escuchar conversaciones o seguir audiciones de radio donde se hable un lenguaje coloquial o figurado muy propio de la literatura y esto lógicamente, dificulta mi ejercicio del gallego que sólo practico en lecturas. En suma, siento que aún me faltan herramientas para expresar adecuadamente mi pensamiento. Si bien el gallego fue mi primer idioma y conservo sus estructuras básicas, no hay que olvidar de que es un gallego practicado y hablado hasta los 5 años, demasiado elemental como para hacer literatura”.

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Ahmed non se chamaba Tony,

e non vivía nunha casa moi feitiña

no medio de Londres

e tampouco vivía nun piso en Brooklyn.

Ahmed non se chamaba Tony

e por iso as canles de noticias

non nos metían na casa

os berros desesperados da súa nai.

Laila tampouco se chamaba Susan

e por iso non entrevistaron á súa mestra

nin ás compañeiras de pupitre

nin soubemos cómo se chamaba o seu can

Manuel Casal Lodeiro – Non se chamaba Tony

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Non só en Bos Aires hai homes e mulleres que, íntimamente ou públicamente, escriben contos, poemas ou novelas en galego. Tamén dentro de España pero fora de Galicia. Manuel Casal Lodeiro o fai ainda que a sua actividade principal e mais coñecida sexa a de comandar a comunidade virtual Fillos.org.

Nado en Biscaia, País Vasco, e de profesión informático e consultor de internet, Casdeiro, di que a sua galeguidade tivo varios momentos determinantes: “Aos 7 anos, segundo me conta miña nai -porque eu non o lembro- enfadado pedinlle que non me tiveran á marxe, falando comigo nun idioma (castelán) e entre eles noutro (galego). Así que desde entón sempre me falaron en galego”, lembra.

Coa lengua, chegou tamén a conciencia linguística. El o conta: “Non podo esquecer que segundo fun descubrindo a historia de deshonra que sufriu o noso pobo e a nosa fala, naceu en min coma un desexo de reparar no que eu puidera esa desfeita facendo renacer en min un idioma que lles quixeron arrebatar aos antergos”.

Ainda que Casdeiro escrebe en galego sen problemas, o certo é que Galicia non é sempre o tema. “Eu escribo en galego sobre min, sobre o mundo, sobre as cousas que pasan... non necesariamente sobre Galicia. Para min Galicia é algo que sempre che está aí "de por si" como dirían os de Siniestro Total”, rise.

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Cuando me fui, en el sesenta y cinco, la guerra ardía en todos los frentes: las fronteras con la Confederación Indígena que Calfucurá continuaba comandando, y el Este, donde se iniciaba la guerra contra el Paraguay.

Mira Más Lejos se marchó un amanecer, con una buena tropilla. Se llevó la "oreja de Dios", el bisturí y el escalpelo, pero me dejó buena parte de las hierbas. "No hallarás todas éstas en tu país" -me dijo--.

Así nos partimos uno del otro, sabiendo que no volveríamos a encontrarnos. "No digas eso, es mentira -se enfadó--. Te veré en mis sueños. Me verás en los tuyos. Te avisaré si hago el viaje a los volcanes."

Con aquel hombre de otro pueblo y otra lengua, de otro color y otras costumbres, al que no me habían unido ni la pasión de los cuerpos ni la elección de los sentimientos, sino la humana violencia, se iba, sin embargo, el afecto más profundo y duradero que había conocido, fuera de los lazos naturales de la carne y la sangre. Me quedaba intolerablemente sola frente a la extrañeza del mundo y de mi vida. Dejaría de oír la única voz que me había respondido siempre, la que me había hecho, en la intemperie de todo lo creado, una casa para vivir.

Todo aquel día, cuando ya había desaparecido en el horizonte la última crin de los caballos de Mira Más Lejos, escruté la llanura como si esperase su regreso. Ése era el país donde la Gente de la Tierra había vivido durante siglos y que llamaban desierto, no porque estuviera vacío, o porque los cristianos deseaban considerarlo vacío para ocuparlo sin remordimientos, sino porque nada parecía durar sobre la superficie errátil, y las vidas se deshacían como manojos de hilos sueltos, enredadas en el viento, sin detenerse en ningún sitio.

María Rosa Lojo. Finisterre

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Non pasarán moitas semanas ata que Finisterra, a última novela da escritora e académica arxentina María Rosa Lojo, sexa publicada en Galicia no idioma da terra. Ela espera a novedade con expectativas: “Lo que pasa con los libros siempre es impredecible. Pero me gustaría que en Galicia se entendiera lo que ocurre en la pampa, en la Argentina del siglo XIX, con los criollos y los indios ranqueles. También creo que el desgarramiento de la protagonista gallega en su forzoso tránsito cultural, lo han vivido, en diversas maneras, muchas inmigrantes, junto con esa sensación final de que se pertenece al mismo tiempo a varios lugares, a varias memorias, a distintas lenguas”, conta.

A novela (editada por Víctor Fernández Freixanes e traducila ao galego por o profesor e crítico Ramón Nicolás) xa pode lerse en castelán e, sen dúvidas, resume todo o que foi premiado tantas veces no traballo de Lojo: o seu conocimiento histórico, a sua calidade literaria, a sua propia história persoal e a sua mirada dos emigrantes. E ela sabe ben disto último xa que é filla dun galego republicano que fuxiu á Arxentina tras a Guerra Civil.

Del herdou o que ela chama “o seu paraíso perdido” ainda que confesa que élle dificil saber por qué: “No sé cómo empezó esa fascinación, pero si cada uno de nosotros tiene sus propios mitos personales, sus lugares mágicos, yo tengo dos: las montañas gallegas y la Pampa argentina. Los dos se complementan, se ensamblan, y es como si hubiera un corredor virtual que los comunica y me comunica con esos espacios mientras escribo en una casa suburbana del Oeste de Buenos Aires. Esos lugares son el mapa escondido de mi vida”, debuxa.

Ainda que le o galego non se atreve a escribilo: “Me cuesta más abordar la poesía, que es donde la lengua se vuelve al mismo tiempo reconcentrada, resplandeciente y misteriosa. Confieso que no me animo a escribirlo o a hablar. Me planteo que tendría que estudiarlo formalmente, hacer cursos, aprender gramática. Ser egresada de Letras y escritora me juega en contra, porque no puedo hacer como los chicos, y como los que -sanamente- no se preocupan demasiado por la corrección lingüística, y aprenden a nadar nadando, aunque al principio las brazadas no tengan estilo...”, explica.

Lojo asegura sobre a sua galeguidade que non a vive “como excluyente y exclusiva”. Máis ainda: “Me parecen terribles, políticamente peligrosas (y muy pobres, por otro lado) las pretensiones de "pureza" racial o cultural. Soy una "bruxa galega e rioplatense". Estoy en las dos orillas, los dos finisterres. Se puede ser gallego en la Luna, como dice la canción. Pero sí me he preguntado muchas veces por qué, entre los legados familiares posibles, elegí Galicia como punto central de un imaginario. Podría haber elegido Castilla o Andalucía. Qué me gusta de lo gallego, qué siento como afín...”.

Ainda que unha morea de escritores arxentinos teñen galegos na sua história, que iso poda verse na sua obra é moi raro. Por iso, Lojo é unha excepción: “Es cierto que no es frecuente, en Argentina, que los escritores reconozcan pública y literariamente un origen gallego y menos aún, que se enorgullezcan de él, si cabe. Esto tiene razones sociales: estamos en un país donde los libros de chistes de gallegos han sido best-sellers, donde el estereotipo del gallego configurado en el imaginario colectivo presenta una imagen devaluada, en la que no es cómodo mirarse al espejo. Los hijos y nietos de inmigrantes pobres, preocupados por su propia promoción, mejora y ascenso en la sociedad, han querido muchas veces despegarse de esa carga cultural que los ponía en ridículo”.

16 comentários:

torredebabel disse...

o primeiro comentario é meu, neste caso, e é para pedirvos desculpas polo post tan longo e extenso. Sintoo pero todos eles son persoas marabillosas que fan un enorme esforzo por manter a lingua fora da terra e escriben histórias fermosas e pensei que era importante contar ben o asunto. Sei que é un abuso para todos vos que sempre me acompañan e regálanme o seu tempo. Pídovos desculpas. Apertas!

iria disse...

O principio impresiona polo longo, pero asegúroche que en canto o comezas a ler impresiona, pero por outros motivos moi distintos. Só che direi que me emocionei o lelo. xD

acedre disse...

Uauuu!!. Si que foi longo o posteo pero esta xente merece isto e mais. Ten muito merito luitar contra corrente por iniciativa propia. Rendecheslles unha boa homenaxe que non caira en baleiro.
Un saudo.

Veloso disse...

Quedo abraiado unha vez máis. Non podo máis que manifestar admiración polo compromiso coa lingua que amosades moitos que vivide moi lonxe de Galicia. Mágoa que moitos que viven na terra non saiban aprezar que ese tesouro que nos identifica está a morrer de falta de amor. Unha aperta, Torredebabel, mil beizóns.

sz disse...

Coido que a emigración, a calquera nivel, trae consigo entre outras cousas, a busca da propia identidade e esta maniféstase con forza no idioma, que ademais é dunha beleza incuestionable

Esplendido (como todos) este post. Os textos que insires se fan curtos ante o seu contido.
Unha Aperta.

Marinha de Allegue disse...

Comparto que o feito de tomar distancia crea vínculos insospeiables.
Un post longo, si, e enerxizante tamén. Un gusto.
Unha aperta grande.
:)

nenodanorita disse...

Vaia, hoxe emocionáchesme...
Un abrazo ben forte, e saudos a ese toreán que pranta eses versos nesa terra da fertilidade.

Nemeth disse...

Un gostazo ler tan longo post!

emocionoume, meu pai era emigrante galego-arxentino retornado... e teño moita familia aló, e totalmente certo que se está perdendo.

parabéns!

oko disse...

Que incrible post...

lúa disse...

longo pero apetitoso. gracias, moitas gracias.

moitas gracias tamén por pasearte pola miña tolemia. estás xa no universo lunático, tolo e montuno.

Muralla disse...

Queridiña, gracias por este post...
Nin te imaxinas cómo me reconozo en varias de esas xentes.
Doe o idioma, doe non sabelo escibir, doe sentir en galego e non poder escribir nesa lingua eses sentimentos...Ese é o idioma que fala o corazón, pero non a cabeza...
Bicos.

satine disse...

Revitalizante e lindo coma sempre.
Gracias por este anaco.

FraVernero disse...

As identidades electivas...
Todos os que botamos anos fóra da terra sabemos ben o problemáticas que se fan as identidades... Co paso dos anos, a única patria común acaba tornándose no Desarraigo de xa non encaixar plenamente...
Porque o mundo cambia, con ou sen ti. Sempre incomoda cando che os sitios nos que viviches, sentiches e falache che deixan atrás...

TXARI disse...

este trabalho asemelha um pequeno gran pero serve para que muita gemte deposite o seu enriba e chegue a haber montanha...emocionante...

torredebabel disse...

Moitas gracias a todos pola paciencia e polo tempo de ler algo tan longo. E tamén gracias polas palabras para eles e para min que, teño que decilo, puxen o post con moita culpa polo extenso e tamén moi segura de que o que eles fan ten un mérito enorme. Penso que ten moita razón Marinha cando di que o feito de tomar distancia crea vínculos insospeiables. Mais ainda se esa distancia non foi decidida por ningún dos protagonistas desta história. Entón, como anotou Fravernero, a única patria é o Desarraigo. Gracias iria, acedre, Veloso, sz, Marinha, nenodanorita, Nemeth, oko e lúa (e benvidos!), Carmiña, satine (que bo que esteas de volta!), FraVernero, TXARI (eu desexo ver esa montaña!) e quedo coas palabras de Carmiña que dixo o que eu quería pero moito mellor e mais breve: "Doe o idioma, doe non sabelo escibir, doe sentir en galego e non poder escribir nesa lingua eses sentimentos"

Casdeiro disse...

Grazas polo artigo que nos dedicaches, Débora. Hoxe foi o Día Internacional da Lingua Nai, así que é un bo día para o reler. En http://www.fillos.org quixemos celebralo pedíndolle a todo o mundo que hoxe empregase o galego en todas as mensaxes que enviara dentro do noso portal. E parece que tivo éxito. Por un día todos os fillos de galegos, falamos/escribemos galego.